287 muertos, miles de viviendas destruidas y la búsqueda de desaparecidos continúa
Siete días después del devastador terremoto que sacudió Colombia, el país enfrenta una emergencia de enormes proporciones: 287 personas fallecidas, más de 4,000 heridas, cerca de 200 desaparecidas y decenas de miles de viviendas destruidas o averiadas.
A una semana del terremoto con epicentro en San José del Palmar, Chocó, Colombia comienza a dimensionar la magnitud de una de las peores tragedias naturales de su historia reciente.
El sismo, considerado el más fuerte registrado en el país en lo que va del siglo XXI, afectó con diferentes niveles de gravedad a 15 departamentos y 472 municipios, dejando comunidades enteras enfrentando pérdidas humanas, destrucción de viviendas y enormes desafíos para recuperar servicios e infraestructura.
Según el balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) citado en los reportes sobre la emergencia, se contabilizan 127,608 viviendas averiadas, 26,392 destruidas y 197 edificios colapsados.
La cifra oficial de fallecidos se sitúa en 287 personas, luego de un proceso de consolidación de los reportes provenientes de autoridades municipales y organismos de emergencia. Además, se reportan 4,147 heridos, más de 190 personas todavía sin localizar y más de 120,000 familias afectadas.
355 personas rescatadas con vida
Durante los primeros días posteriores al terremoto, cientos de rescatistas y voluntarios trabajaron entre estructuras colapsadas buscando señales de vida.
El gesto del puño levantado para pedir silencio se convirtió en una de las imágenes más representativas de las operaciones de búsqueda, mientras familiares y vecinos aguardaban noticias.
Hasta el domingo por la noche, 355 personas habían sido rescatadas.
Sin embargo, tras superar la denominada ventana crítica de las primeras 72 horas, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen considerablemente y las operaciones comienzan progresivamente a concentrarse también en la recuperación de víctimas y la atención de los damnificados.
Entre las historias que han marcado la tragedia se encuentra el rescate de un bebé en Cali después de que un voluntario escuchara un débil sonido entre los escombros. Días después se confirmó que su madre, atrapada en el edificio Torres del Limonar, había fallecido.
En esa misma ciudad, otra familia sufrió una pérdida devastadora: de tres hermanas trillizas, solamente una sobrevivió. Sus dos hermanas murieron y sus padres fueron encontrados sin vida y abrazados entre los escombros.

Chocó, entre las regiones más golpeadas
Una de las situaciones más difíciles se vive en Quibdó, capital del departamento del Chocó y ubicada aproximadamente a 100 kilómetros del epicentro.
La magnitud de los daños no estaría relacionada únicamente con la cercanía al lugar donde se originó el terremoto, sino también con las condiciones de infraestructura y la vulnerabilidad de numerosas construcciones.
Expertos han señalado que la alta informalidad en la construcción representa uno de los principales problemas estructurales del país. También existen numerosas edificaciones levantadas antes de la implementación de las actuales normas de construcción sismorresistente.
La situación evidencia además las profundas desigualdades existentes entre las diferentes regiones colombianas. Las posibilidades de recuperación pueden variar considerablemente dependiendo de los recursos, infraestructura y capacidad institucional de cada municipio.
Ayuda internacional genera controversia
La emergencia también ha estado acompañada de cuestionamientos sobre la coordinación de la asistencia internacional.
Tras el terremoto, varios países ofrecieron ayuda humanitaria, suministros y equipos especializados de búsqueda y rescate. Inicialmente, las autoridades colombianas indicaron que los expertos nacionales serían suficientes para atender algunas de las operaciones.
Posteriormente comenzaron a llegar aviones con toneladas de suministros, mientras países como El Salvador y China solicitaron mayor claridad sobre los procedimientos para canalizar su cooperación.
El canciller Omar Bula aseguró que Colombia está aceptando la asistencia internacional sin consideraciones políticas o ideológicas.

Colombia entra ahora en una nueva etapa
Mientras disminuyen las posibilidades de encontrar sobrevivientes, el país comienza a transitar de la fase de búsqueda y rescate hacia un proceso de atención humanitaria y reconstrucción que podría extenderse durante años.
Restablecer viviendas, escuelas, hospitales, carreteras y servicios esenciales será uno de los mayores desafíos, especialmente en las comunidades con infraestructura más vulnerable.
Para los colombianos residentes en Estados Unidos y otras comunidades latinoamericanas, la tragedia también ha generado una amplia movilización de solidaridad, con iniciativas destinadas a apoyar a familiares y comunidades afectadas.
A una semana del terremoto, las cifras muestran la dimensión de la tragedia. Pero detrás de cada número existen familias que perdieron seres queridos, hogares y comunidades enteras que ahora enfrentan el enorme desafío de reconstruir sus vidas.
DominicanosEnUSA.com se solidariza con el pueblo colombiano y con todas las familias afectadas por esta tragedia.


