De inmigrante adolescente a una de las figuras dominico-estadounidenses más influyentes en la historia judicial de Nueva York, Rolando T. Acosta construyó una trayectoria marcada por el servicio público, la excelencia académica y el compromiso con la comunidad latina.
Nacido en Santiago, República Dominicana, Rolando T. Acosta llegó a Nueva York a los 14 años. Su historia representa una de las trayectorias más destacadas de la diáspora dominicana dentro del sistema judicial estadounidense: décadas después de llegar como inmigrante, alcanzaría uno de los cargos de mayor responsabilidad en el Poder Judicial del estado de Nueva York.
Criado entre el South Bronx y Washington Heights, Acosta tuvo que adaptarse a un nuevo país y a un idioma que inicialmente no dominaba. Sin embargo, destacó rápidamente tanto académicamente como en los deportes. Estudió en DeWitt Clinton High School y posteriormente ingresó a Columbia University, donde además de desarrollar una sólida formación académica se convirtió en un destacado jugador de béisbol universitario. Más tarde obtuvo su título de abogado en Columbia Law School.
Una carrera construida desde el servicio público
Antes de convertirse en juez, Acosta desarrolló gran parte de su carrera profesional defendiendo el acceso a la justicia y los derechos civiles.
Trabajó en la Legal Aid Society, donde ocupó diferentes posiciones de liderazgo, incluyendo la dirección de una de sus oficinas de litigios civiles. También desempeñó funciones en la New York City Commission on Human Rights, llegando a servir como Deputy Commissioner for Law Enforcement y First Deputy Commissioner.
Esta experiencia ayudó a definir una visión de la justicia que posteriormente caracterizaría su carrera judicial: una combinación entre el rigor de la ley, el acceso al sistema judicial y la responsabilidad de las instituciones frente a las comunidades que sirven.
Haciendo historia en los tribunales de Nueva York
En 1997, Acosta fue elegido juez del New York City Civil Court en el condado de Nueva York. Posteriormente fue designado Acting Supreme Court Justice y tuvo un papel fundamental en la creación del Harlem Community Justice Center, un tribunal diseñado para abordar problemas comunitarios utilizando un modelo de justicia más integrado.
Su ascenso continuó.
En 2002 fue elegido juez de la New York State Supreme Court, convirtiéndose en el primer inmigrante dominicano elegido para esa posición en el condado de Nueva York, según el Dominican Studies Institute de CUNY.
En 2008 fue nombrado miembro de la Appellate Division, First Department, uno de los tribunales de apelación más importantes del estado, con jurisdicción sobre Manhattan y el Bronx.
El momento más significativo de su carrera llegó en mayo de 2017, cuando asumió como Presiding Justice of the New York State Supreme Court, Appellate Division, First Department, posición que ocupó hasta marzo de 2023.
Desde esa posición, Acosta estuvo al frente de una institución encargada de revisar importantes casos civiles y criminales provenientes de Manhattan y el Bronx.
Durante sus años como Presiding Justice impulsó la modernización de los sistemas del tribunal, con el objetivo de hacer la administración de justicia más eficiente y accesible. De acuerdo con el propio sistema judicial de Nueva York, el tribunal también alcanzó elevados niveles de productividad durante su gestión.
Un juez conectado con su comunidad
A pesar de alcanzar algunas de las posiciones más importantes dentro de la judicatura neoyorquina, Acosta mantuvo durante décadas una estrecha relación con las comunidades de Washington Heights, Inwood y otras zonas de gran presencia dominicana y latina.
Ayudó a fundar la Latino Commission on AIDS, fue asesor legal de la junta fundadora de Alianza Dominicana y ocupó posiciones de liderazgo dentro de la Hispanic Federation. También formó parte de la junta fundadora de la Upper Manhattan Empowerment Zone, iniciativa creada para impulsar el desarrollo económico y social de comunidades del Alto Manhattan.
Su liderazgo también se extendió directamente a la comunidad jurídica latina.
Acosta presidió la Latino Judges Association y recibió el John Carro Award for Judicial Excellence por su liderazgo como jurista y su trabajo como mentor dentro de la comunidad latina. En 2004, la National Hispanic Bar Association lo reconoció como Judge of the Year.
Una nueva etapa después de los tribunales
Tras retirarse de la judicatura en 2023, Acosta inició una nueva etapa profesional como socio de la firma internacional Pillsbury Winthrop Shaw Pittman LLP, llevando al sector privado décadas de experiencia acumulada como abogado, juez de primera instancia y magistrado de apelaciones.
Su vínculo con Columbia University también ha permanecido a lo largo de los años. Ha sido reconocido con la Medal for Excellence de la universidad y con el Wien Prize for Social Responsibility de Columbia Law School, además de formar parte del Athletics Hall of Fame de Columbia por su trayectoria deportiva.
Un referente para los dominicanos en Estados Unidos
La importancia de Rolando T. Acosta trasciende los cargos que ocupó.
Su trayectoria demuestra hasta dónde puede llegar una generación de dominicanos que emigró a Estados Unidos enfrentando barreras económicas, culturales y lingüísticas, pero que posteriormente ayudó a transformar algunas de las instituciones más importantes del país.
Desde Washington Heights hasta las salas de uno de los tribunales de apelación más relevantes de Nueva York, Acosta abrió espacios en los que durante generaciones la presencia dominicana y latina había sido limitada.
Su legado también está en los abogados, jueces y profesionales jóvenes que pudieron observar su carrera y entender que los niveles más altos del sistema judicial estadounidense también podían estar al alcance de alguien proveniente de una familia inmigrante dominicana.
Para la comunidad dominicana en Estados Unidos, Rolando T. Acosta representa una historia de movilidad, servicio y representación: un inmigrante que no solamente logró integrarse al sistema, sino que llegó a ocupar una posición desde la cual ayudó a dirigirlo.


